mayo 21, 2013

Un documental rescata la evolución de las mujeres en España

El documental ‘Con la pata quebrada en casa’, de Diego Galán, crítico, estudioso y ex director del festival de San Sebastián, hace un recorrido sentimental y divertido, sobre lo que ha sido y es el papel de las mujeres en la sociedad española. Fue presentada ayer en el Festival de Cine de Cannes.

Producida por Enrique Cerezo y El Deseo, ‘Con la pata quebrada en casa’ toma fragmentos de 180 películas españolas de ficción y documentales para seguir la evolución de la imagen de las mujeres en el cine español desde los años 30 del siglo pasado hasta la actualidad. Desde ‘El negro que tenía el alma blanca’ (1934), de Benito Perojo, hasta ‘Blog’ (2010), de Elena Trapé.

Como explica en nota de prensa el director del documental, "el título viene de un refrán esclarecedor. La mujer casada y honesta, con la pata quebrada y en casa no parece tener un equivalente tan bruto en ninguna otra lengua cercana".

A sus 67 años, Diego Galán ha dedicado los últimos doce meses a repasar buena parte de la filmografía española y rebuscar frases y actitudes de las mujeres y de los hombres hacia ellas, también de lo que en cada época se pretendía cuál era su papel o la lucha de muchas por su liberación.

El documental, narrado de manera cronológica, es toda una lección de la historia de España a través de las mujeres. De las mujeres libres y sueltas de los años de la República se pasa en muy pocos años a la ejemplaridad del ama de casa dedicada al marido y sus hijos, de los primeros años de la dictadura franquista. Llega más tarde la época de los desnudos, la supuesta liberación sexual, la utilización de las mujeres como objeto sexual para adentrarse, ya en los años sesenta, en la novela rosa y el placer de los trajes blancos de novia, y finalizar con los primeros años de la democracia en los problemas ante el aborto o los malos tratos y el descaro absoluto ante la vida.

Fuente:AmecoPress

Andalucía, referente mundial en políticas de igualdad


Desde la Plataforma Andaluza de Apoyo al Lobby Europeo de Mujeres queremos felicitarnos por la reafirmación de la política en pro de los derechos de nosotras las mujeres, que en esta ocasión se ve reflejada en el PACTO POR LA IGUALDAD DE GÉNERO EN ANDALUCÍA, tierra ésta, que se significa a nivel mundial por las políticas de igualdad de derechos y oportunidades entre mujeres y varones, llevadas a cabo formalmente desde la creación del Instituto Andaluz de la Mujer en 1989.

El Instituto Andaluz de la Mujer, ha sido dirigido por distintas mujeres y todas con el mismo objetivo, reclamar y garantizar los derechos de más de la mitad de la población, que somos las mujeres. 

Gracias a este trabajo, conseguimos en 2008 que Andalucía contase con un Parlamento paritario por vez primera en su historia. Las listas cremallera, que obligan por ley a los partidos andaluces a alternar mujeres y varones en sus candidaturas, han tenido un efecto rotundo en la incorporación de las mujeres a la política, quedando en segundo lugar a nivel europeo en cuanto a paridad parlamentaria, solo superada en ese año por Suecia. 

Contamos con un sistema de protección a mujeres víctimas de violencia que va desde el asesoramiento jurídico o psicológico en los Centros de Información a la Mujer de cada municipio, que actualmente peligran por la anunciada Ley de Reforma Local, hasta Casas de Acogida para ellas y sus hijas e hijos, pisos tutelados, orientación para la inserción laboral y ayudas económicas. Además de llevarse a cabo programas de prevención y detección de Violencia, como actualmente esta Plataforma Andaluza de Apoyo al Lobby Europeo de Mujeres está realizando en las 8 provincias andaluzas a través de la Red Ciudadana de Prevención y Detección de Violencia de Género.

Además, hay que señalar otras políticas que nos han permitido a las más pobres y excluidas acceder a la educación en edad adulta o interrumpir un embarzo no deseado contando con profesionales al servicio de la Junta de Andalucía, que han contribuido a que muchas mujeres decidan libremente sobre su futuro.

Como estamos comprobando a pasos vertiginosos, ninguno de los avances conseguidos están garantizados: ni el derecho a la eduación pública y de calidad, ni el derecho universal a la sanidad pública, siendo la nuestra hasta el momento una de las mejores del mundo, ni la paridad en política, ni el derecho a la libre elección de la materindad, ni nuestras pensiones, ni las becas.... por ello, desde un posicionamiento feminista, queremos hacer nuestro llamamiento a partidos políticos, sindicatos, ONG, asociaciones de mujeres y otros agentes sociales, para desmentir la mal llamada "crisis", que no ha sido otra que el desigual reparto de la riqueza, en la que a muy pocos les ha tocado la mayor parte de la tarta y a la gran mayoría, se nos está privando no solo de bienestar social sino del derecho a la vindicación y a exigir al sistema patriarcal, católico y capitalista, que todo ser humano tenga los mismos derechos, independientemente del sexo, origen, la religión, la clase social, la etnia, orientación sexual... a una vida digna.

Por último agradecer el trabajo y lucha a todas las feministas socilistas, que se han posicionado dentro del Partido Socialista Obrero Español para conseguir las políticas en materia de igualdad de derechos y oportunidades entre mujeres y varones, que en la actualidad siguen siendo referente a nivel mundial, y cómo no, gracias a todas y cada una de las mujeres que han antepuesto el feminismo al mandato patriarcal.

Rafaela Pastor Martínez.

Vocal de la Permanente del Consejo Andaluz de Participación de las Mujeres.

mayo 20, 2013

Teresa Valdés E. Acompáñame el domingo 16 de junio en las primarias parlamentarias La Reina y Peñalolén

Estimados/as amigos/asy  compañeros/as:

Tenemos una tarea importante. Cambiar el escenario político actual y responder al llamado de nuestra candidata Michelle Bachelet, de dotar al Congreso de nuevos rostros e ideas. Tal como lo señala Carlos Montes, candidato a senador por Santiago Oriente, "es tiempo de transformar,¨ de atrevernos a cambiar las malas prácticas tan instaladas en la política actual.

A esta aventura las y los convoco, participemos en las primarias parlamentarias del PPD que se realizaran el 16 de junio y optemos por una propuesta innovadora, alegre, comprometida, cercana y sobre todo, que responde a la oportunidad de llevar a la Cámara de Diputados las propuestas y problemas reales de Peñalolén y La Reina.

 
Acompáñanos, juntos y juntas podemos hacer posible una nueva forma de hacer política 


Teresa Valdés E.

precandidata a Diputada, Peñalolén y La Reina


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Teresa Valdés, Diputada por Peñalolén y La Reina
¨Una candidata de la ciudadanía¨
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Ultimas publicaciones de la División de Asuntos de Género Cepal





En este tercer informe del Observatorio de Igualdad de Género de América Latina y el Caribe (OIG) se centra la mirada en el análisis de los indicadores de autonomía física, económica y en la toma de decisiones, cuyo telón de fondo es la agenda regional generada por los consensos ratificados en la XI Conferencia Regional sobre la Mujer de América Latina y el Caribe, concordantes con la Plataforma de Acción de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer (Beijing, 1995). También se presenta una reflexión sobre los programas de transferencias condicionadas (PTC), en el marco de los sistemas de protección social y su capacidad de incluir a las mujeres como sujetos de derecho. Finalmente y como resultado del esfuerzo colectivo de los mecanismos para el adelanto de la mujer, se presenta un anexo estadístico que contiene información oficial, periódica y oportuna, que permite mejorar el análisis de las políticas públicas.



La presente publicación contiene un estudio sobre los planes nacionales de igualdad de género a la luz de los compromisos y acuerdos regionales e internacionales en cuatro países de América Latina: Bolivia (estado plurinacional de), Chile, Guatemala y el Uruguay. Para el análisis se utilizan los indicadores presentados en el Observatorio de igualdad de género de América Latina y el Caribe, a partir de cada una de las autonomías: física, en la toma de decisiones y económica.



Combatir la violencia contra las mujeres es un mandato universal que concierne a todas las personas, ya que se trata de un problema transversal de las sociedades. La erradicación de la violencia de género exige un cambio cultural. Esperamos que este cuaderno sea un aporte a la comprensión y tratamiento de este mal y permita avanzar hacia su eliminación. Frente a la persistencia de tal flagelo, el Secretario General de las Naciones Unidas llamó a calcular con datos la incidencia de este abuso, en ocasión del lanzamiento de la campaña “Únete para poner fin a la violencia contra las mujeres” en 2008. La publicación del presente cuaderno responde a este llamado.



El trabajo de las mujeres rurales se ha mantenido tradicionalmente invisible, no solamente en lo que atañe al segmento no remunerado del trabajo, sino también a aquel que está vinculado directamente con la producción agrícola y además con la provisión de recursos indispensables para el funcionamiento de los hogares como el agua y la energía, labor que realizan mayormente ellas, jugando así un papel decisivo en el aseguramiento de la alimentación, además de otros bienes y servicios que contribuyen a la economía y al bienestar de sus hogares y de la sociedad.

El presente trabajo, que analiza la situación de las mujeres rurales en Ecuador, Guatemala y México, aspira a revelar los patrones de uso del tiempo desde la noción del trabajo total para el análisis de las configuraciones que presenta en la actualidad el sistema patriarcal de familia en el mundo rural. El trabajo total comprende aquel que se realiza en la actividad económica y las labores aparejadas dentro de la frontera de producción del Sistema de Cuentas Nacionales (SCN) sumado al trabajo que se realiza fuera de esta frontera de producción.



La dimensión de género de las políticas de protección social y sus efectos sobre la autonomía y el empoderamiento de las mujeres ha sido analizada desde distintos ángulos, todos los cuales tienen en su centro la división sexual del trabajo y la capacidad de las políticas para moverla en una dirección de igualdad de género. El presente análisis mira este propósito desde la perspectiva de la redistribución del cuidado, examinando las posibilidades que ofrecen las políticas de protección social, para transitar hacia una concepción del cuidado como un derecho universal, y por lo tanto como un deber del Estado y como una responsabilidad compartida no sólo entre mujeres y hombres, sino entre las distintas instituciones de la sociedad.



Hay una forma de trabajo que empobrece a quien lo realiza: el no remunerado. Como es sabido es realizado predominantemente por mujeres e incluye el trabajo de cuidado, la crianza, las labores domésticas y el trabajo comunitario o voluntario. Soluciona las necesidades de cuidado y bienestar de las sociedades, constituyendo un aporte vital que sin embargo ha estado invisibilizado y ni siquiera es considerado trabajo. Esa realidad aun presente en gran medida en las disciplinas, estadísticas oficiales y políticas públicas está experimentando notables mejoras; sobre todo a nivel conceptual hay vastos aportes desde la economía y sociología feminista que han atravesado sus fronteras disciplinarias y empiezan a penetrar en otras esferas científicas y políticas.



Este documento propone un marco conceptual y una interpretación socio-histórica para comprender los procesos de institucionalización de las políticas de género en América Latina. Estos procesos incluyen la incorporación de nuevas concepciones de género en el quehacer del Estado y el establecimiento de la igualdad de género como propósito de las políticas públicas. Los procesos estudiados son productos de dinámicas sociopolíticas en las que interactúan actores sociales, políticos y públicos en distintos contextos institucionales. Estos actores cuentan con desiguales grados de poder y difieren en sus maneras de interpretar la realidad, y de identificar y definir los problemas que merecen la atención de las autoridades públicas. En las interacciones que tienen lugar entre los diversos actores intervienen dimensiones cognitivonormativas, y de poder, en la medida en que cada actor trata de persuadir o imponer sus puntos de vista y valores a las vez que defender sus intereses. De esta manera la institucionalidad de género en el Estado es la materialización de relaciones políticas, prácticas sociales y visiones del mundo que se legitiman como cosas públicas por medio de procesos precedidos por luchas políticas.



Uruguay, país que se caracteriza por su fuerte legado histórico en materia de protección social, tiene hoy al cuidado en el centro de la agenda pública y como tema insignia en la política pública social. El diseño de un sistema de cuidados en el país se inserta en el marco de un proceso más amplio de reformas sociales iniciado en 2005 en la que se destacan, entre otras, la reforma del sistema de salud, de la seguridad social y la reforma tributaria. Como política social, la construcción de un Sistema de Cuidados tiene un gran potencial para impactar en la equidad en la distribución del ingreso; la equidad entre varones y mujeres; la promoción de procesos de cambio poblacionales (natalidad, envejecimiento), en las familias (división sexual del trabajo, déficit de cuidados) y en el mercado de trabajo (aumento en la tasa de actividad femenina y condiciones equitativas en el trabajo).

Fuente: División de Asuntos de Género Cepal

Mujeres y agricultura, conectadas. Proyectos e iniciativas de género y TIC en el África subsahariana

¿Cómo pueden contribuir un sistema de navegación satelitar, un teléfono móvil o una cámara digital al empoderamiento de las mujeres y las niñas del África subsahariana? Lo que guardan en común estas herramientas es que son todas TIC, tecnologías de la información y la comunicación, y que se pueden utilizar (y se está haciendo) con enfoque de género. Una de las aplicaciones que han demostrado ser más eficaces es la de las TIC en el ámbito de la agricultura, debido tanto a la gran dependencia agrícola de los países subsaharianos como al papel fundamental que tienen las mujeres en el campo, la producción, el procesamiento de alimentos y otras partes del proceso.

La mujer subsahariana cobra crucial relevancia, en primer lugar, a nivel socio-económico, ya que el porcentaje de mujeres del total de la fuerza de trabajo en la mayoría de los países de la región supera el 40 por ciento y alcanza en muchos el 56 por ciento. También según datos de 2011 y 2012 de Gender Equality Data Statistics, de una población total de 874’84 millones de personas en África subsahariana, la femenina supone un 50’01 por ciento, teniendo las mujeres “un rol central en la producción agrícola, el bienestar de los hogares” y siendo “responsables del cultivo de un 80 por ciento de los alimentos básicos”. Son palabras del informe Agriculture at a Crossroads: Sub-Saharan Africa Report, del Instituto de Tecnología para el Desarrollo (IAASTD). “Sin embargo”, continúa el informe, “los hombres son los primeros en la toma de decisiones”. De ahí que la aplicación de las TIC con enfoque de género sea ineludible si ésta puede contribuir al desarrollo socio-económico de las comunidades en el África subsahariana.

La Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) enumera cuatro barreras específicas para las mujeres empresarias de pequeños negocios que se pueden superar gracias a las TIC. La primera, conseguir financiación. La segunda, tener tiempo para sus negocios debido a la carga de las responsabilidades familiares, que se ve aliviada gracias al uso de determinadas TIC y proyectos sensibles a sus necesidades. Además, las mujeres tienen, por lo general, menos acceso a la formación (hecho que se puede cambiar a través del e-learning o la educación online o a distancia, por ejemplo). Por último, a menudo disponen de menos facilidad para desplazarse, lo cual las limita respecto a oportunidades, mercados y redes (mientras que con las TIC se ahorra tiempo y energía en los desplazamientos).[1]



Ejemplo de funcionamiento del sistema de información sobre el precio de los productos agrícolas a través de SMS. Ilutración de María José Comendeiro, sobre una gráfica de www.columbia.edu.

Sumando dificultades

Pero, ¿cómo conseguir que los proyectos de género y TIC se conviertan en una alternativa sólida sin una buena infraestructura tecnológica e informativa? International Telecommunication Union (ITU) es tajante: “dos mil millones de personas en Internet, pero muy pocas en África”. Efectivamente, África subsahariana es una de las regiones del mundo en el que la preparación tecnológica es más pobre. Tampoco la conectividad a la red alcanza los mínimos: los datos ITU de finales de 2010 muestran que el continente africano está muy por debajo de la media mundial de conexión, que es de un 30 por ciento, e incluso de la media de los países en vías de desarrollo, en los que el porcentaje es de un 21. Lejos queda este apenas 10 por ciento africano comparándolo con el 55 de las Américas del Norte y del Sur y el 65 por ciento de los países europeos.

Si se tiene en cuenta que el África subsahariana es la región en vías de desarrollo con una mayor dificultad de alcanzar el primer Objetivo de Desarrollo del Milenio (ODM 1), consistente en reducir a la mitad el hambre extrema y la pobreza para 2015, se entenderá que es urgente construir nuevas capacidades productivas, así como, en palabras de la UNCTAD, “identificar vínculos multisectoriales entre la agricultura y otros sectores (…) para apoyar el desarrollo económico sostenible”.

En los países del África subsahariana, las mujeres son quienes, por lo general, controlan los recursos naturales y, a menudo, mantienen y comparten las prácticas y costumbres tradicionales. A pesar de que ellas suponen un 70 por ciento del total de las y los trabajadores de la agricultura, están en desventaja en cuanto al acceso a la educación, los servicios de extensión, el crédito y los derechos de propiedad de la tierra.

No todo son malas noticias. Si bien el acceso a Internet es, en la mayoría de los casos, dificultoso en esta región, la disminución de los costes de otras TIC como los teléfonos móviles está permitiendo un mayor y mejor acceso a la información a las personas dedicadas a la agricultura y del ámbito rural. Hasta un 80 por ciento de las comunidades en Uganda tiene cobertura, y un cinco por ciento de los hogares posee teléfono móvil propio.

Las iniciativas

Como ejemplo de iniciativas de género y TIC a través de los móviles se encuentran las llevadas a cabo por The Kenya Agricultural Commodity Exchange Ltd. (KACE) y Safaricom Limited, que recogen y distribuyen información actualizada y fiable sobre los precios de las materias primas y productos a las y los granjeros a través de un proveedor de bajo coste de mensajes cortos (SMS). En los países donde se han introducido tecnologías relacionadas con la agricultura se ha demostrado que la formación a mujeres revierte en un incremento de la productividad en un mayor grado que cuando se da esa misma formación a hombres.

Debido a lo remoto de ciertas comunidades rurales, las TIC han demostrado ser útiles herramientas de aviso, intercambio y difusión de información, así como de empoderamiento para las mujeres y las niñas, especialmente en cuanto a formación y educación en el campo. Cuando no se tiene posibilidad de acceso a las nuevas TIC, las tecnologías de la información y la comunicación tradicionales (CD-ROM, radio FM u online y ordenadores) han demostrado ser eficaces.

Otro proyecto de empoderamiento económico y social en el ámbito agrícola es el puesto en marcha por Solar Sister, una empresa social sin ánimo de lucro que ofrece la oportunidad de ser empresarias a aquellas mujeres que de otra forma no tendrían la oportunidad. Se trata de que ellas puedan crear un negocio sostenible que produzca beneficios que a su vez se reinvierten en la Red de Empresarias Solar Sister, de manera que genere un impacto social, económico y medioambiental en las comunidades. A día de hoy trabajan en Uganda, Ruanda y Sudán del Sur.

El producto en sí son lámparas solares (con un pequeño panel solar que las alimenta). Uno de los grandes obstáculos a superar en muchas de las poblaciones rurales del África subsahariana es el acceso seguro a la energía eléctrica. Solar Sister considera que uno de los problemas que las mujeres y las niñas enfrentan en estos países es la dependencia al queroseno, los faroles y las velas. Según la organización, invierten hasta un 30 por ciento de sus ingresos familiares “en una energía que resulta insuficiente, peligrosa e nada saludable para las personas ni para el planeta. La falta de acceso a la electricidad es a su vez causa y efecto de una pobreza que no remite”.

A su vez, los cargadores de teléfonos móviles solares dotan de conectividad incluso a las comunidades más remotas (sólo un 5 por ciento de la población rural tiene acceso a la electricidad) y, con ello, de la posibilidad de acceso a una tecnología que produce energía limpia y brinda a las mujeres la oportunidad de crear sus propios negocios. Solar Sister se encuentra en tres países, cuenta con un total de 171 mujeres emprendedoras y 31.880 beneficiarios y beneficiarias de la energía solar de sus lámparas.

Chantal Uwingabire es una de las beneficiarias y trabajadoras de Solar Sister, encargada ahora de mostrar y vender a otras personas de su ámbito el producto. Con el dinero que obtiene logra financiar la educación sus hijos: “En nuestras comunidades, los hombres no creen que haya que enviar a los hijos y las hijas a la escuela, lo cual es muy doloroso y produce un corte profundo en el corazón de la mujer”. Su trabajo consiste en dar a conocer, mostrar cómo se utilizan y proveer de lámparas solares a otras personas de la comunidad: a sus familiares, amistades y al vecindario. La clave en la que se basa el proyecto son las redes intrapersonales, gracias a las cuales todo el equipo se beneficia de una cadena que produce tanto beneficio económico como progreso social.


Fotografía: www.solarsister.org

Fotografía: www.solarsister.org

El International Small Group and Tree Planting Alliance (TIST) forma tanto a mujeres como a hombres en proyectos de reforestación en los que se utilizan PDA y tecnología GPS[2] para recolectar datos sobre la reforestación, que después se descarga en una base de datos online. TIST trabaja desde 1999 por la agricultura de subsistencia y lleva a cabo su programa de reforestación en Tanzania, Kenia y Uganda “para revertir los efectos devastadores de la deforestación, la sequía y la hambruna” proporcionando herramientas a las propias comunidades para que sean ellas mismas las que planten los árboles y desarrollen una agricultura sostenible. Además, TIST crea una estructura administrativa y de comunicación que incluye un programa de salud (incluyendo VIH/SIDA), educación y nutrición.

En la actualidad, el programa de Tree Planting cuenta con más de 60.000 personas implicadas, de las que más de la mitad son mujeres (35.000), y la cifra de árboles plantados alcanza los 11 millones. En Kenia, más de 25.000 mujeres se involucraron en el proyecto desde su comienzo en 2005, habiendo conseguido plantar cinco millones de árboles. Barbara Kingsolver, redactora del equipo Ripple Effect Images, que realizó un vídeo documental sobre el proyecto, afirma: “Es un hecho que los programas de mayor impacto para mitigar el cambio climático son aquellos que invierten en las mujeres. Las estadísticas muestran que cuando se ofrece una oportunidad, por pequeña que sea, a las mujeres, éstas obtienen unos resultados que, en cifras, son tres veces mayores a lo que los hombres conseguirían [de los mismos recursos]”.

Una vez que los árboles han crecido, las mujeres calculan su valor en carbono(carbon value) a través de unos pequeños ordenadores de bolsillo similares a teléfonos móviles que previamente han aprendido a utilizar. Con la información proporcionada por esta TIC, pueden después vender este valor en el mercado internacional de carbono. En palabras de Dorothy Muriuki, una mujer keniana perteneciente al programa: “Aquí en Kenia las mujeres estaban acostumbradas a depender de sus maridos, pero ahora siento que tengo una influencia, dispongo de algo de dinero sobre el que tengo el control. Soy independiente. Puedo moverme, puedo hacer grandes cosas sin tener que buscar a alguien que me asista”. Esther Gataya, también perteneciente al programa Tree Planting, ha construido su propia escuela con el dinero procediente de su trabajo en TIST. Ella declara: “Si plantara sola, no sería suficiente. Pero desde que enseño a las y los más jóvenes [a hacerlo], la repercusión es mucho mayor”.

No se puede dejar de mencionar al Gender, Agriculture and Rural Development in the Information Society (GenARDIS), que desde 2002 apoya con pequeñas subvenciones trabajos en zonas rurales de África, Caribe y Pacífico. En África subsahariana ha impulsado proyectos como grupos de teatro de mujeres en radios comunitarias, control de pesticidas y promoción de uso de distintas tecnologías para promover los derechos y la herencia de las mujeres sobre la tierra.

Los ejemplos de proyectos, personas beneficiarias y ventajas son interminables, pero las conclusiones son siempre las mismas: promover e invertir en proyectos de TIC con enfoque de género no sólo favorece a las propias mujeres, sino a toda la comunidad y conlleva desarrollo socio-económico a todos los niveles.

Por Belén Lobos es colaboradora de Píkara Magazine (www.pikaramagazine.com) yHemisferio Zero.

NOTAS:
Otro concepto fundamental es el de las Tecnologías de la Información y la Comunicación para el Desarrollo (ICT4D). Si bien, en este caso, la diferenciación entre TIC y ICT4D se difumina por considerar que todas las iniciativas de TIC con enfoque de género están ligadas a proyectos de desarrollo, ya que el empoderamiento de las mujeres y niñas revierte en procesos de desarrollo de las propias comunidades y/o sociedades.
Personal digital assistant (PDA). Global Positioning System (GPS).

Videos de la Ciudad de las Diosas

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